19 agosto 2009

Quien dice que no tenemos que tener miedo, que tenemos que ser valientes siempres. Sí, somos valientes, algunos más que otros. Pero al fin de cuentas, algo de valientes tenemos. Tenemos que serlo para vivir, y para convivir. Para entender y para querer aprender. Para jugarnos, y seguir adelante. Pra llorar y para reír. Somos valientes en nuestras decisiones, en nuestros consejos. En nuestra vida y en la de los demás. En las peleas, y en las reconciliaciones, para arriesgarnos a perdonar sin asegurarnos de que el otro en realidad se arrepiente. En las relaciones, y en la vida, porque nunca nadie nos va a sacar el miedo. Ni tampoco asegurarnos de la verdad absoluta, ni la confirmación de nada. Porque nunca nadie sabe lo que puede pasar, como puede cambiar, o como avanzar.