28 octubre 2009

Puedo ver el dolor en tus ojos, y la angustia en la transparencia de tu alma. Puedo fingir creer tu felicidad, pero me preocuparé.
Sentirás como se van cada uno de los pétalos de las flores y verás como vuelan en el viento. Respetarás mas que nadie la libertad de cada uno, lo asumirás y aceptarás. Podrás entender como cada uno se aleja y toma su camino, su largo viaje. Y entonces crecerás y verás la realidad de las cosas, podrás perder, pero tambien ganar, podras confiar, algunas cosas te dolerán y sufrirás con cada partida.
Fingirás ser fuerte- una vez más- y deberás encontrar el equilibrio para no quebrarte, hacerte flexible para soportar las tormentas y no romperte como cada pedazo en el que te convertiste, como el viejo espejo colgado en la pared, el que se vestía de un azul cielo, el que no mentía, el que reflejaba lo que nosotros queríamos. Como cada astilla de una madera quebrada por la angustia, como cada corte, como cada herida que duele.
Y algún día sabrás que hay quienes te acompañan, pero nadie va a sentir lo que uno siente, que las cosas las vivimos en carne propia, que aprendemos por nosotros mismos, que somos nosotros los que curamos las heridas incurables, porque ya nadie sabe sanarlas más que nosotros mismos.