Decimos basta, pero no es más que una gran mentira en un momento de enojo, y lo sabemos. Y cuando sí queremos alejarnos, es el otro el que cede. Y nos morimos por que esa persona hable, o nos mire. Y negamos tanto eso, que el sentimiento es cada vez más grande, y crece. Y eso hace que cuando realmente querramos olvidarnos de esto, sea mucho más dificil. Es por eso, que es más fácil decir adios ahora, un adiós final, el ultimo después de unos tantos. El que corte el silencio, la ignorancia, que simplemente, termine con todo.

