Ese cosquilleo en la panza cuando comenzás a hablar. Esas ganas de abrazarte cuando estás cerca.. aunque estés tan lejos. Las palabras entrelazadas que forman las frases más estúpidas, pero que nos estremecemos al leerlas. Las horas perdidas, los sueños no alcanzados.
Y porque cada cosa es solo nuestra, cada caricia, cada rose. El contacto a la distacia, que lo hace cada vez más frio, pero interesante. La ignorancia de las letras, y de nuetras miradas, de las cuales, dependemos totalmente, sin querer que el otro lo sepa. De la espera, de el paso de las horas. Y porque sin quererlo, necesitamos de un otro, de no ser uno, necesitamos necesitarlo.

