Siento que esto fue una experiencia más de la cual aprender. Espero que para bien, porque ya me hizo demasiado mal. No intentes volver, y menos a curar mis heridas. Vos las provocaste e intento curarlas sola 'como siempre.
No sirvo para los amores. No para estos por ahora, siento que mi capacidad de sentir me destruye cada vez más, y que mientras yo sigo tirada en el piso, vos te reís al lado mío parado mirándome. Es como si siempre observaras la situacion desde lo lejos. Como que nada te llega, como que sos ajeno a absolutamente todo. Y cada vez te ibas más lejos, justo hasta el punto en que sentías que me perdías. Hasta ese punto, no querías saber nada, y tampoco te importaba.
Admito que comenzaba a quererte, pero aún así, había algo en mi que no daba la vuelta de tuerca, algo que no me cerraba. Te sentía tan cerca, pero estabas lejos, y cuando te sentía lejos, estabas más cerca que nunca. Nunca tubimos la oportunidad de encontrarnos con nuestras vidas para reírnos juntos un poco de todo el mal causado, de la ingenuidad con la que nos mirábamos, o tan solo para reprocharnos un par de cosas.
Distante, la palabra clave que define nuestra historia. Siempre lo fuimos, y nunca alcanzamos a tan solo sentirnos seguros de estar cerca.
Como todos nuestros días, pasábamos horas entrelazando palabras con muy poco sentido, pero demasiado importantes a nuestro parecer, mi parecer, el tuyo sigue ausente como desde que te conozco. Que casualidad!, más que casualidad, que oportuno ese día en el que sin querer llegar a nada, y con tan sólo unas pocas palabras, comenzamos a narrar una historia. Esa historia en la que siempre me sentí sola, y la cual era la única que necesitaba tanto. Quien iba a decir que desde aquel día, y detras de un vidrio, empezábamos a contarnos la vida, y las palabras salían como autómaticas.
Los disgustos eran frecuentes, pero a eso, ya estoy acostumbrada, y hasta a veces pienso que me los creo yo misma y que tengo una gran capacidad para hacerlo. Peleas, putiadas, enojos, sí, todo eso construía una "relación"- cosa que nunca fué- a la cual me aferraba con uñas y dientes, reservándomelo para mi misma.
Horas, días, meses, un par de meses después de saber como las cosas se ponían más interesantes y locas, como desde un principio. Un par de meses después de los que ya te sentía como un amigo, y me dabas la confianza necesaria para ser mi confidente en varias cosas. Confianza desconfiada, algo que nuca entendí, pero que intento creer, ésa confianza, no era más que parte de mis sueños, y de un pedazo de mi cuento...
Íncreíble, como las personas caen en sus propias redes, ayudados de otras claro, pero al fin y al cabo, todo es parte de lo mismo. Casi sin saberlo, sentía algo por lo que nunca creería sentir nada. Casi sin saberlo, una parte de mí estaba entregada, pero gracias a Dios, mi razón interviene en estos casos.
Perdimos el tiempo, ése que se nos iba de las manos, el que hacía que las cosas quedaran a flor de piel. El que nos mentía, el que engañaba, y prometía cosas que sin pensar, prometíamos.
No soy buena para esto- otra vez- Cuando comenzaba a sentir que el corazón me estallaba y necesitaba gritartelo, una mancha, que simpre estubo ahí, se dejaba ver con la más plena claridad.
Que hubiera pasado si todas las manchas que nos separaban hubieran estado tán marcadas como en ese entonces? Como hubieran sido las cosas? Como cada uno hubiera sentido por el otro lo que sentía? Preguntas, miles. Respuestas.. ninguna.
No lamento- por más de todo el daño- que haya pasado lo que pasó. Si lamento mis sentires, como en cada una de mis historias. Sí, lamento muchas cosas de esto. Pero no me arrepiento de esta experiencia.
Una mancha que se hacía cada vez más grande, y en este caso, nada podía quitarla. Y mucho menos si uno de los probocantes no quería hacerlo - de eso tampoco me arrepiento, de nuestras manchas, defectos o desencuentros, aunque lastimaron mucho-
Después de un tiempo, las manchas que seguian ahí, no evitaban seguir contando la historia, pero la modificaban de todas formas. Volvimos, sí.. ¿para qué volvimos? Nos necesitábamos, nos queríamos. Siempre estaban las diferencias que nos separaban, que nos hacían débiles frente al otro, y algunas veces eso nos perjudicaba demasido.
Nos alejamos, de nuevo.. y esta vez casi para siempre. Ya no tengo palabras para decirte, ni tampoco para escribirte, ya las gasté todas. . Sí, elejimos. Creo que para bien, espero que para bien. Decidimos una historia separada. Un punto y aparte. Un final, no feliz, pero final al fin-
Y a pesar de todo eso, me llevo cosas buenas, y las cicatrices quedan, y duelen más de vez en cuando. Pero un adios era lo mejor.
- Adiós, hasta luego, y buena suerte en esta vida.

