Tenía miedo de mirarte a los ojos, porque sabía que si lo hacía, podía perdonarte todo y caer nuevamente sumergida en el mar de tentaciones, tus tentaciones que me hacían tan vulnerables. Tenía miedo de saber que no quería que termine, que no termine, no sabía lo que deseaba en ese momento. Lejos, estamos cerca, pero cerca, estamos demasiado lejos.