10 enero 2010

Aquella noche guardé todos los recuerdos y viejos tiempos dentro de un paquete, del cual queria deshacerme. Corrí hasta el lago con todas mis fuezas, y llegué casi sin aire. Los miré por última vez, pensando que realmete iba a ser la última.
 Me senté en el suelo, y lo abrí. De repente encontré dentro mucho más de lo que había puesto, las palabras y las imágenes daban vueltas y vueltas en mi cabeza. Y cuando me desperté, el lugar no era el mismo, y a mi al rededor había sólo flores blancas.
Me dí la vuelta, buscando una explicacion o alguien que pueda dármela, pero lo único que encontre fue una imagen, como si lo estuviera viendo desde lejos, como si pudiera percibirlo. Estaba yo, en aquella noche, llena de lágrimas que inundaban mi mundo, entrando al lago con el paquete en la mano. De repente, sentí una sensación impactante, sentía que me faltaba el aire, y me sentía atada en algo, algo que me pesaba demasiado. En unos pocos segundos, terminó, y la imagen desapareció al mismo tiempo. Pude comprender la moraleja de la historia al poco tiempo. Confundida y preocupada, caí al suelo y sin fuerzas estallé en llanto. Me dí  cuenta como aquella noche había sido la última, como al querer deshacerme de todos mis recuerdos, al querer terminar con ellos, terminé con migo. Porque sin recuerdos y viejos tiempos no se puede vivir; al final, eso es la vida, nuestro conjunto de recuerdos, que son los tesoros más preciados.