Dulce companía. No te alejes y andate de acá para siempre. Guardamos el misterio de nuestros cuerpos y la magia de las miradas. Era muy fuerte, pero me dejé caer. Ambos sabíamos en que iba a acabar todo si nos encontrábamos, si tan solo nos mirábamos a los ojos, y como una palabra se convertía en la llama para un incendio. Como con tan poco, podíamos llegar a tanto. No hacian falta más palabras, estaba todo dicho. Y de las miradas, que decir.. nos haciamos del otro cuando esto pasaba. Todavía creo que algo, por más insignificante que sea, me dejaste. Que en algún momento, algo quemaba dentro pidiendo salir. Que aunque no sea nada, era algo. Que sentiste y no mentiste, y que lo hiciste otra vez-
Hoy, un error más, otra mancha. Ayer, un cuento de sueños donde comenzabamos una historia, que por más cruel que sea, me hizo feliz.

