04 enero 2010

Hoy me duele mirar hacia atrás y darme cuenta de todo el daño que me hiciste. Ése daño que yo transformaba en sonrisas cuando me quemaba por dentro. Es un antes y un después, es saber abrir los ojos . Y más que nada, es saber actuar, saber olvidar y perdonar. Pero lo que no perdono son mis errores, pasaron una vez, pero no dos. Hay cosas que quedan marcadas como si fuesen permanentes, y siento que por un tiempo van a perdurar. Y hay otras muy a flor de piel, que rápidamente se olvidan, aún cunado sabemos que son las más importantes.
Hoy, me duele olvidarte, pero me hace bien tan solo la idea de pensar que puede ser la solución, el remedio a todas las enfermedades que me causaste. La cura justa, y esta vez quiero que sea permanente.