15 febrero 2010

Carta a un alma predida 16.

No puedo decirle eso, no puedo. Hay algo que me lo impide, y que lamentablemente, es la voz de mi razón. Lo sabe de algún modo, pero no como tendria que saberlo. Es que a veces quiero gritárselo, y otras.. no quiero ni que lo sospeche. Es que a veces lo encesito acá, y otras no lo quiero ni ver. Complicadamente cierto.
Detesto que mi cabeza engañe tanto y que no deje ver al corazón, que está mariado, y cansado de tantos arreglos y dolores. Detesto no saber lo que quiero, y no jugarme por eso, para terminar perdiendo. Detesto querer, amar y enamorarme.
Lo lamento, estoy cayendo otra vez en la misma trampa, de la que aún.. nosé como salir.