Un millón de veces revivo ese momento, y lo repaso con todo y cada uno de sus detalles. Me gustó, más me gustó saber que a prendí a ser conciente, que aprendí a ser mía. Que de a poco aprendo a trasar los límites en mi cabeza. Que de a poco, soy casi inteligente. Que hay que aprender a ganar en el juego y no que el juego le gane a uno. Me gusta saber que puedo ser de alguien, pero que no lo soy porque no quiero. Porque aprendo a elegir correctamente para no lastimarme, puedo aprender a dar los pasos correctos.
Gracias por ese tiempo que guardé encapsulado por un corto lapso,y que después dejé ir, fué magico en ese momento. Pero ya casi perdió toda su magia.

