28 noviembre 2010

El alma es como una ciudad que tiene esquinas. La vida va transitando por sus calles, abriendo puertas para que entren los seres que van a acompañarnos por un tiempo, para que entren las cosas que nos van a amanecer, o a destruirnos.
Hay una esquina para los encuentros, una para la ilucion, una esquina desde donde se ve nacer el sol. Pero tambien hay una esquina en la que agitamos el pañuelo de la despedida, una esquina en la que se nos pierde lo que amamos, una esquina en la que decimos adios.
Algunos no la conocen, otros sabemos de memoria sus baldosas, su viento, su color anochesido, su olor salobre a llanto.
Yo estuve ahí, ahogada de dolor, temblando, sujetando tus manos para que no me dejaras. Estube alli la tarde en que dijiste que no estabas seguro de quererme.
- Dame tiempo, necesito aclararme...no sé si lo que me une a vos es amor, miedo a quedarme solo...
-¿Y asi, de pronto, descubris que lo nuestro puede ponerse en duda?
- Quizás esto era algo que estaba fermentando dentro de mi y no me daba cuenta. Recién ahora sale a la superficie, lo veo...
- Por favor, no me dejes...
- No me ruegues, no me obligues.
Yo sabía que a los hombres no hay que rogarles, sabía que no hay que llorar delante de ellos, que le temen al llanto y a la voz que implora, que se asustan de la mendicidad y se espantan del dolor que pueda contagiarlos. Lo sabía, y sin embargo, no pude contenerme, no pude dejar de tenderle mis brazos y sacudir mi angustia y mostrarle mi herida y desnudar mi grito con esa falta de pudor del que todo lo pierde, del que queda vacío.
- Solo pido unos dias, no te pongas asi...
- No seran unos dias. Va a ser par asiempre. ¿Por qué no me decís que va a ser para siempre?¿Porque no te atrevez a undir ese cuchillo y matarme en vez de dejarme agonizando, en la incertidumbre?
- Dramatizás... es un papel que te gusta, sabés hacerlo bien. Siempre te gustó exagerar, buscar el gran defecto.
-Claro...vos sos mas practico, no te gastás, el amor tiene que ir a buscarte, a explicarte, a convencerte.
Tiene que llegarte de afuera en vez de nacer en vos, en vez de arrancar de tu medúla y expandirse hacia afuera hasta comprometer todo tu universo.
-Ya está, ya lo sabía: las recriminaciones. No se puede vivir de esa manera. como queres vivir vos: naciendo y muriendo en cada acto.
-Claro...hay que cuidarse para durar, para llegarentero a la tibia meta de la tranquilidad, transitar por un amor sin rasguños, sin abismos, un amor como una verde pradera, igual y mansa que se pierde en el horizonte.
No quisiste escuchar más. Dijiste que era porque me lastimaba inutilmente, y te marchaste.
Que fuerte parecías con tu duda a cuestas.
Que fragil parecía yo con mi dolor.
Pasaron días, semanas, meses.
Yo me arrastraba por las obligaciones cotidianas, me llevaba a la rastra como quien lleva a un muerto.
Decir buen dia, comer, trabajar, hacer la mueca de la sonrisa. Y luego volver corriendo a la esquina del adios...
Quise telefonearte, ir a buscarte, me mordi los puños para no hacerlo. Esperar, tenía que esperar...
Y llevandome a cuestas en esa espera, empecé a notarte cada vez más liviana. Hasta aquella mañana -cercana mañana- en que mi ser camino solo, en que la sed fue una deliciosa sensación y mi silencio se pobló de ruidos del mundo, de voces de gente, de voces que no eran tu voz y que, sin embargo, penetraban en mí, me llegaban con su forma aún tibia reconocerme.
Entonces volví a la esquina del alma en que te habia llorado, y al recordarte no me pareciste vos el fuerte.
No. Vos sos el débil, el incapaz de nacer y morir en cada acto, de desgarrarse de dolor y emerger de la herida con la cicatriz borrada por el llanto, el incapaz de jugarse la piel y la cordura por un poco de amor. Querías pensar, medir, saber con exactitud, separar con el bisturí de la lógica la parte de amor que nos beneficia y la que nos desintegra.
No, no soy yo la mujer que admita un cariño así.
por eso, desde esta esquina del alma, vuelvo a decirte adiós, para siempre adiós. Aunque vuelvas, ADIÓS.


Cuentos de amor - Poldy Bird.