09 diciembre 2010

Al mirarlo fijamente a los ojos descubrió que podía amarlo mas de lo que creía, de lo que la razón pordía aceptar. Se vió sumergida en un inmenso mar de bienestares, sonrisas que nadie habia podido sacar a la luz, protegida y feliz.
Aceptó que a su lado encontraría lo que tanto habia estado buscando, que en un abrir y cerrar de ojos, había conseguido.
Un escalofrío le recorria el cuerpo con cada mirada, sabía exactamente como el la hacía sentir.
Y por las noches lo hechaba de menos, no había nada que aliviara el sentimiento. No había cura ni remedios para dejar de hacerlo. Lo estaba comenzando a amar verdaderamente, estaba siendo plenamente suya.