12 octubre 2009

Y porque hasta mi razón falla en este juego. Caigo una y otra vez, perdono, me traicionan, y vuelvo a perdonar- el rencor no es mi fuerte- y mucho menos si lo que está en juego es algo realmente valioso, valioso para mí. Algo por lo que sí haría lo posible para ganar. Algo por lo que lucharía.
Pero es un juego ambicioso, que se alimenta con mis actos- los que repitoNegrita varias veces- y se hace cada vez más fuerte, y dificil. A pesar de que mis errores no son los mismos, los de los demás tampoco, y el tiempo es algo que no se puede esquivar, como el sentir, o imaginar, lo que tampoco juega a favor.
Porque si mi corazón y mi imaginación fueran de la mano, el juego hubiera cambiado varias veces- tanto como las personas que lo juegan- y sería más facil. Sin complicaciones, y con muchas más libertades. Pero lamentablemente- aunque no tan lamentable aveces- la razón, la conciencia forma parte, lo que no te deja actuar por impulso, por que con sólo sentir no basta.
Y aún así, cuando pensamos, aún así todavía fallamos, y nos damos cuenta de lo falso, de las mentiras, de lo que en un tiempo era una fantasía y ahora se rompió en mil pedasos. Y cada parte lastima, hiere, y nos marca, deja sus huellas como cada uno de los juegos que jugamos, y de los jugadores, y de los cuales también sacamos cosas buenas, y malas. Esas que nos alimentan, las que nos hacen crecer, por la que nos jugamos todo, y que al final, no valían nada. Ese juego, el más dificil de todos. En el que ganamos o perdemos, juntos o separados, ese juego, es el Amor.