La realidad es que uno puede aprender a amar de nuevo. Uno aprende con que besos quedarse y cuales hay que arrancar para no sentir dolor. Uno aprende a llevar las palabras con mas tranquilidad y simpleza; aprende a andar liviano.
Es verdad que el olvido no existe... pero ese recuerdo constante nos enseña a saber que promesas guardar, que abrazos conservar y que sonrisas son las que siempre nos salvan.
Aprendemos a volar mas alto y mejor, con el tiempo... aprendemos a quitarnos las miradas ajenas, a elegir bien con quien compartir, con quien hablar...
Se aprende.

